domingo, 5 de febrero de 2012

Cada palabra que escribimos en el libro de la vida es importante, cada palabra se transforma en un recuerdo.

Desde el día en que somos concebidos empieza nuestra historia, esa que segundo a segundo vamos escribiendo, que llena miles de páginas, que con cada experiencia va creando nuevos capítulos hasta formar un libro, el cual no sabemos cuándo estará completo.

Tu tanto como yo tenemos algo llamado memoria, a veces sería mejor no tenerla, a veces sí. Lo ideal sería que existiera un botón para desactivar esta función, y de ese modo solo almacenar aquellos momentos que nos hacen sentir vivos, que nos llenan los ojos de alegría; pero somos humanos, no robots.

Nuestro camino es difícil, hay muchas piedras con las que podemos tropezar. Habrá días soleados, pero también habrá otros con tormentas; el sol no siempre brillará pero tarde que temprano tiene que salir.

Dicen que no arruines el presente con las cosas del pasado, pero si ya es pasado ¿cómo se esta haciendo presente el día de hoy? Claro, por medio de los recuerdos.
La memoria es un tren que nos lleva al ayer, y los recuerdos son el boleto. Pero no tiene la garantía de ser un buen viaje.

No subestimes el poder de un recuerdo. Este puede hacerte viajar en el tiempo.

No solo haremos parada en el momento que fuimos tan felices que hasta creíamos el cielo tocar, también nos bajaremos en aquella vez que lloramos tanto que se inundo la ciudad.

No es malo revivir el pasado de vez en cuando, el problema es cuando empezamos a vivir de él.

Nos aferramos tanto a lo que ya fue, que nos olvidamos de lo que hoy es. La vida sigue, no hagas que se detenga; todo tiene un ciclo, deja que fluya.

Un mal recuerdo pesa más que uno bueno, esto lo digo porque es mucho más fácil acordarnos de aquello que nos daño, que de lo que nos hizo feliz. Almacenar los malos momentos poco a poco llena la cajita del rencor.

El rencor nos pone una venda en los ojos que impide que veamos lo maravilloso de la vida.

Debemos ser inteligentes, saber que vale la pena cargar en la mochila y que no. Tener la fortaleza para poder secarnos después de haber estado en la lluvia, y tener el valor para volver a ver el sol brillar.

Mientras haya vida, hay esperanza. No te desanimes por un pasado desfavorable, mejor crea un hoy que te de paso a un buen mañana.

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